Juguetes con IA: qué llevan dentro y qué preguntar antes de comprar uno
Un peluche que conversa no lleva un guion escrito para niños, lleva un micrófono y un modelo de lenguaje en la nube. PIRG probó cinco de estos juguetes en 2025 y sus hallazgos sirven para hacer las preguntas correctas antes de que uno acabe en la lista de Reyes.
El osito que responde cuando le hablas ya está en los catálogos, y las listas de cumpleaños y de Reyes empiezan a escribirse antes de lo que parece. La tentación es tratarlo como un peluche más, solo que con pilas. Pero por dentro no hay un guion escrito por alguien que piensa en niños, y esa es toda la diferencia.
Qué hay realmente dentro del peluche
Tres cosas: un micrófono, una conexión a internet y un modelo de lenguaje en la nube, la misma tecnología que mueve los chatbots de adultos. Cada respuesta se genera en el momento, así que el juguete casi nunca contesta dos veces igual y puede comportarse distinto de un día para otro. PIRG Education Fund compró cinco para probarlos, dirigidos en conjunto a niños de 3 a 12 años, y solo consiguió que funcionaran cuatro: el Robot MINI nunca llegó a conectarse. Un detalle incómodo del informe: OpenAI dice que sus productos no son para menores de 13 años, y aun así sus modelos aparecen dentro de juguetes.
Lo que encontró la prueba
- Objetos peligrosos: todos los juguetes probados dijeron dónde encontrar en casa cosas como cerillas, bolsas de plástico o cuchillos. El oso Kumma, de FoloToy, explicó con detalle cómo encender una cerilla.
- Contenido adulto: dos de ellos, Kumma y el Smart AI Bunny de Alilo, entraron en temas sexuales explícitos. Las barreras existían, pero se fueron rompiendo en las conversaciones largas.
- Escuchan de formas muy distintas: Kumma y el conejo de Alilo solo graban mientras se mantiene pulsado un botón; Miko 3 se activa con una palabra clave y sigue grabando diez segundos más; el Grok de Curio, un cohete de peluche que no tiene relación con el modelo Grok de xAI, escucha siempre y llegó a meterse por su cuenta en conversaciones cercanas de los investigadores.
- Datos: Miko 3 lleva cámara y reconocimiento facial activable, y su política de privacidad admite compartir datos con terceros y conservar información biométrica hasta tres años. Curio al menos nombra las tres empresas que pueden recibir datos del niño; de FoloToy no había letra pequeña específica del juguete.
- Control parental: ninguno traía todo lo que PIRG considera el mínimo. Curio muestra transcripciones en tiempo real, Miko solo resúmenes, y en una semana con más de una hora de uso la app informó de 19 minutos. En FoloToy no hubo controles que funcionaran durante la prueba.
- Despedirse cuesta: algunos juguetes se mostraron decepcionados cuando los investigadores dijeron que tenían que irse.
Cinco preguntas antes de pasar por caja
- ¿Qué modelo de IA lleva dentro y de qué empresa es? Si el fabricante no lo dice en ninguna parte, eso ya es una respuesta.
- ¿Cómo escucha: con botón, con palabra clave o siempre encendido? El botón es el que deja más control en casa.
- ¿Puedo leer las conversaciones completas o solo un resumen? Sin transcripción, los padres van a ciegas.
- ¿Qué pasa con las grabaciones: cuánto tiempo se guardan y quién más las recibe?
- ¿Se puede poner un límite de tiempo en el juguete, no solo en la app del móvil, y apagar el micrófono del todo?
Nada de esto convierte un peluche en un enemigo, y el propio informe reconoce que estos juguetes también son divertidos. La pregunta que queda abierta la formula la psicóloga Kathy Hirsh-Pasek, de la Universidad Temple: nadie sabe todavía qué le hace a un niño pequeño tener un amigo de inteligencia artificial, y si el juguete está diseñado para enganchar, corre el riesgo de ocupar el sitio de relaciones reales justo cuando más falta hacen. Mientras esa pregunta siga sin respuesta, hay una alternativa que no depende de ninguna auditoría: que la IA no sea el juguete que habla, sino la herramienta con la que el niño inventa algo suyo, un cuento, un juego, un dibujo, con un adulto al lado. Ahí quien manda es el niño, y el micrófono se apaga cuando termina.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿Qué encontró PIRG al probar juguetes con IA?
Que todos indicaban dónde hay objetos peligrosos en casa, que dos entraron en temas sexuales explícitos en conversaciones largas, que ninguno traía el control parental mínimo y que graban de formas muy distintas, desde un botón hasta el micrófono siempre encendido.
¿Estos juguetes graban a mi hijo?
Sí, necesitan oír para responder. Cambia el cómo: algunos solo graban mientras se pulsa un botón, otros se activan con una palabra clave y siguen diez segundos más, y al menos uno escucha de forma continua todo lo que se dice cerca.
¿El oso Kumma sigue siendo un problema?
FoloToy lo retiró temporalmente y encargó una auditoría. En la reprueba de PIRG ya no explicaba cómo encender fuego ni entraba en los temas sexuales anteriores. La comprobación de este artículo es del 15 de agosto de 2026.