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Seguridad Publicado el 17 de julio de 2026 ·1 min de lectura

Una palabra clave familiar contra las llamadas extrañas

Hoy una voz se clona con unos segundos de audio. Una palabra secreta que solo conocéis en casa desmonta el engaño al instante.

Suena el teléfono. Es la voz de tu hijo, o de la abuela, y pide dinero o datos con mucha prisa. El problema: hoy una voz se puede imitar con IA a partir de unos segundos de audio. La respuesta no es vivir con miedo, es un acuerdo muy simple: una palabra clave que solo conoce vuestra familia.

Así funciona vuestra palabra clave

  • Elegid juntos una palabra o frase corta que no aparezca en vuestras redes: un plato inventado, una broma interna, un lugar que solo vosotros conocéis.
  • La regla: si alguien llama pidiendo dinero, datos o con mucha urgencia, se le pide la palabra clave. Sin excepciones, aunque la voz suene idéntica.
  • Si la palabra no llega, o llegan excusas, se cuelga con calma y se llama a esa persona a su número de siempre. Quien es de verdad lo entenderá.

Practicadlo sin asustar

Presentadlo como un juego de equipo, no como una amenaza. El mensaje no es que el mundo sea peligroso, sino que tenéis un truco secreto que ningún estafador puede adivinar. A la mayoría de los niños les parece bastante genial.

  • Haced un simulacro en la cena: una persona hace de llamada extraña y las demás practican pedir la palabra y colgar.
  • Incluid a los abuelos: son un objetivo frecuente y una regla clara les da seguridad.
  • Repasad la palabra un par de veces al año y cambiadla si alguna vez se ha dicho fuera de casa.

Preguntas frecuentes

¿Qué palabra clave elegimos?

Una que no aparezca en vuestros perfiles ni se pueda adivinar: nada de nombres de mascotas ni equipos favoritos. Funciona mejor una broma interna o una palabra inventada que a los niños les haga gracia recordar.

¿Y si mi hijo olvida la palabra en un apuro real?

Para eso existe la segunda regla: colgar y llamar al número de siempre. Funciona incluso sin palabra clave y resuelve la duda en un minuto.

Del libro Para toda la familia →